Sistemas domóticos para el hogar

Hogar inteligente: domótica sostenible

Nuestro hogar es el espacio donde realizamos todas las actividades «sagradas» de nuestra vida, el lugar que separa nuestra vida privada de la profesional, nuestro refugio y el lugar de los recuerdos de nuestra infancia, y por eso merecemos disfrutarlo al máximo. ¿La solución? Habitar un casa «inteligente un «nuevo» hogar que puede mejorar la calidad de nuestras vidas en el sentido más profundo, creando una interacción entre el ser humano y su entorno.

La inteligencia de los objetos

Para ello nos llega una nueva disciplina, la domótica cuyo término tiene su origen en la fusión de dos palabras latinas, «domus» y «ticos», «casa» y «aplicación técnica». La domótica combina las mejores innovaciones tecnológicas con el aprovechamiento del espacio doméstico: el resultado es una integración de todos los sistemas electrónicos de una vivienda (desde electrodomésticos hasta sistemas de vigilancia o comunicación) que pueden activarse con un solo gesto.

Pulsando un botón o tocando una pantalla táctil, es posible activar el sistema de iluminación, encender la calefacción o bajar una persiana, todo con una sola acción, con un gasto energético mínimo, tanto por parte de los habitantes como de la propia vivienda.

Domótica rima con sostenibilidad

Sistemas domóticos para el hogar

Además de la practicidad y la inteligencia que conducen a una reducción decisiva del esfuerzo, el sistema domótico tiene en sí mismo otra ventaja, que es la de mejorar la sostenibilidad de la propia vivienda: un sistema domótico permite, de hecho, reducir las facturas de los servicios públicos hasta en un 20%, reduciendo también el derroche de energía que afecta negativamente al equilibrio medioambiental, especialmente el CO2.

Hogar inteligente: domótica sostenible

Desmontando el mito que pretende que la domótica sea una novedad «de moda» y codiciada, y por tanto indudablemente cara, podemos afirmar en cambio que los costes actuales de un sistema domótico se han reducido considerablemente en comparación con el principio: un sistema robotizado se puede controlar con un smartphone, o con un panel colocado en la pared a modo de cuadro de mandos, sencillo e intuitivo. Esta facilidad de uso nos lleva a otro aspecto positivo a tener en cuenta en la domótica, a saber, su versatilidad: los habitantes ideales de una casa inteligente pueden ser no sólo personas que quieran disfrutar de comodidad con un enfoque ecológico, sino también usuarios mayores o discapacitados, que pueden beneficiarse en términos de seguridad de la sencillez de acción de un botón o una pantalla.

Por último, la domótica es una tecnología que proporciona un nuevo conjunto de servicios, que mira al futuro respondiendo a una necesidad que existe desde hace mucho tiempo, la de poder disfrutar del tiempo en el espacio que hemos elegido habitar, una necesidad que por fin está encontrando respuesta en el progreso de la tecnología.

 

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